El uso de las drogas esta asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del uso serio de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio. Los padres pueden ayudar en la educación a temprana edad acerca de las drogas, estableciendo comunicación, siendo ejemplo modelo y reconociendo desde él las otras comienzan si hay problemas desarrollándose.
Las señales principales del uso de alcohol y del abuso de drogas por los adolescentes pueden incluir:
- Físicas: fatiga, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente.
- Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, irritabilidad, comportamiento irresponsable, poco amor propio o autoestima, carencia de juicio, depresión y una falta general de interés.
- Familia: el comenzar argumentos, desobedecer las reglas, el retraerse o dejar de comunicarse con la familia.
- Escuela: interés decreciente, actitud negativa, faltas al deber, calificaciones bajas, ausencias frecuentes y problemas de disciplina.
Algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas. Los padres pueden reconocer las señales de problemas pero no se espera que ellos hagan el diagnóstico. Una manera eficaz para los padres demostrar su preocupación y afecto por el adolescente es discutir francamente con éste el uso y abuso de las bebidas alcohólicas y de las otras drogas.
El primer paso que los padres deben de dar es el consultar con un médico para estar seguros de que las señales de aviso que descubren no tengan causas físicas. Esto debe de ser acompañado o seguido por una evaluación comprensiva llevada a cabo por un psiquiatra de niños y adolescentes. En el Centro UNIDOS, una parte importante del tratamiento del paciente, incluye el tratamiento de la familia.
Partiendo del concepto de la Teoría de los Sistemas, se considera que en la familia del adicto, el alcoholismo o drogadicción no es un estado de uno de los miembros de la familia, sino que es un estado de la familia completa, pues este problema se ha convertido en un tema central de su existencia, insertándose en casi todos los aspectos de la vida familiar.
Hablamos de una enfermedad bio-psico-social y la familia se encuentra afectada en las mismas áreas: algunos miembros padecen de enfermedades psicosomáticas relacionadas a la tensión constante en la que viven, emocionalmente se pueden sentir perturbados por sentimientos de: angustia, temor, enojo, resentimientos, desesperación, culpa, vergüenza, impotencia. Llegan a perder sus valores y el sentido de vida y se aíslan de su medio ambiente social. Esta familia lucha por sobrevivir, necesita ayuda. Nuestro tratamiento esta basado en el Modelo Minessota, el cual hemos adaptado a nuestra idiosincrasia.
Este modelo de intervención tiene dos objetivos, uno el educativo y dos, obtener los beneficios de una intervención breve (de lunes a viernes de 9:00am a 16 hrs.)
tomado de:
http://www.publispain.com/drogas/tratamiento_de_las_adicciones.html
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